Nuestro grupo de oración “Nueva Jerusalén” nació en Noviembre de 1992. Pertenecemos a la Parroquia Nuestra Señora de La Asunción que esta bajo la dirección espiritual de nuestro Párroco el Padre Jorge Mario de los Rios Londoño.

Originalmente fueron 3 familias las que guiadas por El Espíritu Santo comenzaron el grupo en nuestra antigua casa, el sótano de la iglesia San Ignacio, diócesis de Winnipeg, MB.

Durante nuestro recorrido, han sido entre 350 a 500 personas las que han asistido en más de una ocasión a nuestro grupo de oración. Más importante, al menos unos 200 han tenido un verdadero encuentro con Jesús Resucitado por medio de la Efusión del Espíritu Santo, aceptando a Jesús como su salvador personal e integrándose con fervor a los diferentes servicios y pastorales de la iglesia. Evangelizar se convierte en una necesidad, ¡Ay de mí si no predico el Evangelio! (1 Co 9,16)

Actualmente contamos con aproximadamente 50 a 70 personas que acuden a las asambleas de oración y alabanza todos los viernes de 7:00PM a 09:30PM. Tenemos cuatro Ministerios activos, de Música y Alabanza, de Intercesión, de La Palabra, y de Recepción. Todas nuestras reuniones se llevan a cabo en nuestra parroquia.

Llevamos a cabo dos Seminarios de “Nueva Vida en El Espíritu Santo” por año, uno en Marzo y otro en Noviembre. Tenemos una escuela de Crecimiento Espiritual continua, para que los nuevos “renovados” puedan tener acceso a formación y catequesis básica durante todo el año.

De acuerdo a nuestra necesidad, impartimos cursos de formación de predicadores, animadores de asambleas y retiros a otras comunidades que lo soliciten, siempre y cuando tengamos la autorización de nuestro párroco.

Si necesitas más información puedes contactarnos:

Coordinador: Laura García
Teléfono: +204-947-0970
Email: unidospordios79@yahoo.ca
www.nuevajerusalen.ca

Sub-coordinador: Rigoberto De Paz.
Teléfono: +1 204 799-9348
Email: ardepaz@mymts.net

Como Nace la Renovación Carismática Católica a Nivel Mundial

La Renovación Carismática Católica es un movimiento eclesial reconocido por la Santa Sede. Nace de la experiencia de la acción del Espíritu Santo, de una actualización de la experiencia de Pentecostés. Aviva la conciencia de todo lo que Jesús nos reveló y evoca una respuesta entusiasta para vivir la fe de la Iglesia.

La Renovación Carismática es una corriente de gracia que ha tocado transversalmente las Iglesias cristianas (católica, ortodoxa, protestante) Incluye a cerca de 600 millones de cristianos en todo el mundo.

Surgió entre los católicos en 1966 cuando unos pocos estudiantes de la Universidad de Duquesne (Pittsburgh, Pennsylvania – Estados Unidos), durante un retiro meditaron sobre la experiencia de Pentecostés en los Hechos de los Apóstoles. Entonces oraron para que ocurriera lo mismo entre ellos. Experimentaron la efusión del Espíritu Santo y la manifestación de dones carismáticos. La experiencia pronto se propagó por el mundo entero. Más de 120 millones de católicos participan de la espiritualidad de la RCC actualmente.

¿Qué dice la iglesia?

La autoridad suprema para discernir la autenticidad de un movimiento en la Iglesia pertenece al Papa. Todos los Papas han apoyado públicamente a la Renovación Carismática desde su comienzo.
La primera conferencia de la Renovación en Roma fue en mayo de 1975. S.S. Pablo VI, el 19 de mayo de ese año exhortó a los participantes a continuar sus esfuerzos de renovación y a continuar fieles a la Iglesia:

“Este deseo auténtico de situaros en la Iglesia es un signo auténtico de la acción del Espíritu Santo… ¿Cómo no va a ser esta “renovación espiritual” una oportunidad para la Iglesia y el mundo? Y como, en ese caso no tomar todos los medios para asegurar que permanezca de este modo…”

El Papa también concedió al Cardenal Suenens, su delegado ante la Renovación Carismática, celebrar misa en el altar mayor de San Pedro, lo cual es un signo extraordinario de respaldo.

Juan Pablo II a la Renovación

El Papa Juan Pablo II, hablándole a un grupo de líderes internacionales de la Renovación, el 11 de diciembre de 1979, les dijo:

“Estoy convencido que este movimiento es un componente muy importante en toda la renovación de la Iglesia.” El les dijo que desde sus once años hace una oración diaria al Espíritu Santo y añadió: “Esta fue mi propia iniciación espiritual, así que entiendo todos estos carismas. Son todos parte de la riqueza del Señor. Estoy convencido que este movimiento es una señal de su acción”.

Jesús comenzó su Iglesia, signo e instrumento de comunión con Dios, proclamando la Buena Nueva de Dios Padre: la venida de su reino, tanto tiempo prometido. A través de la Palabra, y los actos de la presencia real de Cristo entre nosotros, podemos ver que el reino. Una vez que la obra que el Padre le había confiado, [1] el Espíritu Santo fue enviado en el día de Pentecostés, como la fuente perenne de la santificación de la Iglesia, dando así a los que creen en Cristo,  el acceso al Padre en el Espíritu Santo que “con los diversos dones jerárquicos y carismáticos, establece, dirige y enriquece a la Iglesia con sus frutos”. [2]
La Renovación Carismática dio su inicio hace cuarenta años, presentándose como la acción de Dios en la historia. Llegó en el momento oportuno, cuando la iglesia necesitaba, en realidad, un Pentecostés; Y Juan XXIII era consciente de esta verdad. El mismo cardenal Suenes hace un punto de decir: “Ahora, mirando hacia atrás, podemos decir que el consejo, lo que indica su fe en el carisma, hizo un gesto profético y los cristianos preparados para dar la bienvenida a la Renovación Carismática que se extiende por todo los cinco continentes “. [3]

Benedicto XVI, durante su intervención ante representantes de la Comunidad de Renovación Carismática Católica [4] hizo un punto de afirmar que “los movimientos eclesiales y nuevas comunidades, que florecieron después de que el concilio Vaticano II, constituyen un don singular del Señor y un recurso precioso para vida de la Iglesia. Deben ser acogidos con la confianza y valorados en sus diversas contribuciones a la confianza depositada en el servicio del bien común de una manera ordenada y fecunda”. [5]
Y agregó: “Los movimientos y nuevas comunidades son como las erupciones del Espíritu Santo en la Iglesia y la sociedad contemporánea. Así que podemos decir que uno de los elementos y los aspectos positivos de las Comunidades de la Renovación Carismática Católica es precisamente la importancia de alinear ellos carismas o dones del Espíritu Santo y su mérito es haber crecido en la Iglesia hoy en día. [6]

Juan Pablo II, el precursor de la Renovación Carismática Católica, oró en la apertura del Concilio Vaticano II:
Repita el procedimiento en el pueblo cristiano la escena de los apóstoles reunidos en Jerusalén después de la ascensión de Jesús al cielo, cuando la iglesia primitiva se reunía reunidos en la comunión del pensamiento y la oración en torno a Pedro y Pedro, pastor de los corderos y las ovejas. Dígnate escuchar el Espíritu Divino en la oración más reconfortante que se eleva a él de todas partes de la tierra. Renovó las maravillas de nuestro tiempo como un nuevo Pentecostés, y concede que la Santa Iglesia, siendo unánimes en oración con María, la Madre de Jesús, y bajo la dirección de Pedro, dilatar el Reino del Divino Salvador, Reino de Verdad y la Justicia, el reino del amor y la paz. [7]

En 1992, durante la asamblea dirigida, sobre todo los líderes de la Renovación Carismática Católica, Juan Pablo II los felicitó diciendo:
En la alegría y la paz del Espíritu Santo, doy la bienvenida a la Renovación Carismática Católica Internacional. En el momento en que conmemora el 25 aniversario de la Renovación Carismática Católica, me uno a usted de buena gana, en acción de gracias a Dios por los muchos frutos que ella le dio a la vida eclesial. La renovación se produjo en los años que siguieron al Concilio Vaticano II, y era un don especial del Espíritu Santo a la Iglesia. Era un signo de esperanza que muchos católicos tuvieron que vivir más plenamente, su propia dignidad y la vocación bautismal como hijos e hijas adoptivos del Padre, para conocer el poder redentor de Cristo nuestro Salvador, una experiencia más intensa de la oración personal y colectiva, y para seguir la enseñanza de la lectura de las Escrituras a la luz del mismo Espíritu que inspiró el autor. [8]

La Renovación Carismática Católica, la comunión con la Iglesia de Cristo, dolores en el cumplimiento de un deber cristiano, como está escrito en el Evangelio de Lucas (4:18): “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para predicar una buena noticia a los pobres, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos. ” Por lo tanto, nosotros, los cristianos católicos, que somos llamados a llevar  el Espíritu del Dios vivo y a  cumplir con nuestro papel en la iglesia y en el mundo de hoy, somos anunciadores de la Palabra del Dios vivo.
Las reuniones de alabanza en  nuestra comunidad son los viernes a las 7PM, y en general el primer viernes de cada mes es celebrada la Santa Misa a las 7PM, siendo una Santa Misa de sanación y liberación.

[1] Juan 17.4.
[2] Lumen Gentium, n. 4
[3] Renovación Carismática Católica: la historia del mundo de la RCC. Disponible en: RccBrasil Fecha de consulta: 19/01/2009.
[4] Palabras del Papa Benedicto XVI a los representantes de la Comunidad de la Renovación Carismática Católica en 31/010/2008.
[5] Ibid, Ibíd.
[6] Ibid, ibid.
[7] AQUINO, Felipe. 40 años de la Renovación Carismática Católica. Disponible en: Acceso esta web 19/01/2009.
[8] Ibid, ibid.